Alerta ACNUR incremento de violencia hacia mujeres migrantes en México

Cd. de México, 4 dic (Crisol).- La violencia de género es una constante para las mujeres migrantes que cruzan por México con el objetivo de llegar a los Estados Unidos, ya que en su camino afrontan violencia sexual, trata de personas y otras graves violaciones a sus derechos humanos, señala un informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
De acuerdo con el estudio “Afrontando riesgos de violencia de género en México: la perspectiva de personas forzadas a huir”, las mujeres desplazadas son interceptadas por miembros del crimen organizado, conductores de transporte o personas en centrales camioneras para ser abusadas sexualmente, víctimas de extorsión o secuestro.
En medio de una ola migratoria récord y el incremento en las restricciones de Estados Unidos, la ACNUR advirtió del alto riesgo para mujeres y niñas en su paso por México, señalado como un territorio de peligros “inimaginables” para quienes huyen de sus países, en particular en zonas controladas por el crimen organizado.
El informe, en el que se da cuenta de 42 entrevistas a mujeres migrantes, revela que una de las principales preocupaciones identificadas es que se encontró un incremento de mujeres que viajan con sus perpetradores. También de mujeres jóvenes de entre 15 y 39 años que viajan solas, lo que las expone a riesgos extremos.
Asimismo, advirtió de la hipersexualización de mujeres de ciertas nacionalidades, como colombianas, cubanas, venezolanas y haitianas, quienes, al igual que las mujeres trans, enfrentan niveles críticos de violencia.
Verónica Martínez, consultora y autora del estudio, destacó que la investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, priorizando el principio de “acción sin daño”, y evitando la revictimización de las personas entrevistadas.
Enfatizó que, en muchos casos, son historias abominables de violaciones y violencias que afectan su salud, su dignidad, su seguridad y la autonomía de las víctimas y sobrevivientes que casi siempre no denuncian.
La consultora agregó que, aunque “para ellas haber salido de sus países era el viaje inicial, lo cierto es que empezar a romper el silencio respecto de la violencia de género y, específicamente, la violencia sexual que han vivido es el verdadero inicio de un viaje de liberación y de sanarse a ellas mismas”.
Consideró que el proceso de refugio ayuda a disminuir los riesgos, principalmente después de haber vivido violencia sexual con componentes equiparables a la tortura, mientras que el trabajo formal es otra herramienta para proteger a las personas en movilidad.