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Desplazados de comunidades guerrerenses temen regresar a sus hogares

Chilapa de Álvarez, Guerrero 19 may (EFE). – Una semana después del desplazamiento de comunidades indígenas por los ataques armados de grupos del crimen organizado, varias comunidades de este municipio lucen abandonadas por el temor de sus habitantes a una nueva ola de violencia a su regreso.

En el poblado nahua de Tula, donde comenzaron los ataques a comienzos de mayo, el panorama es desolador, hay decenas de viviendas quemadas, otras abandonadas y animales muertos por los artefactos explosivos que llegaron desde el aire mediante drones, lo que tomó por sorpresa a los habitantes.

“Aquí andamos como perros callejeros, como si no tuviéramos casa”, relata a EFE Anastasia, habitante de Xicotlán, refugiada en Alcozacán desde el 9 de mayo, al recordar que cuando comenzaron los ataques estaban haciendo tortillas en la tranquilidad de su casa y de repente su vida cambió.

Con evidente tristeza por su patrimonio perdido, que incluye a sus animales, expresó que, aunque el gobierno federal les dijo que los apoyarán a reconstruir su casa ella no quiere regresar, aunque su esposo sí.

El Gobierno de México ha habilitado mesas de diálogo entre comisarios ejidales (representantes comunitarios agrícolas) y funcionarios federales y del sureño estado de Guerrero para “construir condiciones duraderas de paz y convivencia” ante la reciente oleada de violencia en la región atribuida a grupos criminales que afectó a comunidades de Chilapa.

De acuerdo con las instrucciones de la presidenta, Claudia Sheinbaum, para tener una presencia federal permanente, se desplazaron a la zona cerca de un millar de efectivos de la Guardia Nacional (GN) y del Ejército mexicano.

La violencia en Chilapa y otras comunidades de la montaña de Guerrero ha provocado denuncias de desplazamientos, bloqueos y comunidades aisladas, una crisis que el gobierno mexicano atribuyó a una disputa entre los grupos criminales Los Ardillos y Los Tlacos.

El conflicto no es nuevo y miembros del Concejo Indígena Popular-Emiliano Zapata (Cipog-EZ) han denunciado ataques constantes a lo largo de 10 años atribuidos al grupo criminal Los Ardillos que, de acuerdo con sus cifras, han dejado 76 integrantes asesinados y 25 más desaparecidos.

La región de Chilapa, con cerca de 120 mil habitantes y mayoría de comunidades indígenas nahuas, enfrenta desde hace años una crisis de violencia y desplazamientos, además de denuncias de ataques contra policías comunitarias. A la fecha, la violencia ha afectado a pobladores de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán desplazados.

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