El legado cultural de Valentino Garavani en manos de su socio

Valentino enseñó a respetar a la mujer: Giancarlo Giammetti
Roma, Italia 20 ene (EFE). – La casa de moda Valentino desde 1998 no pertenecía al diseñador italiano, que falleció este lunes en Roma a los 93 años, pero su legado cultural, su Fundación, una entidad cultural creada para preservar el legado de belleza y el estilo del ‘último emperador’ de la moda, seguirá en manos del que fue su histórico socio y colaborador durante toda la vida, Giancarlo Giammetti.
La Fundación Valentino-Giammeti, que nace en el edificio ‘atelier’ romano del diseñador, en la céntrica Piazza Mignanellii, junto a la icónica Plaza Spagna, fue fundada por ambos en 2016 para además de ser museo con las prendas más conocidas promover el arte, la moda, la educación y la filantropía mediante exposiciones, eventos y proyectos.

Conocida como PM23, es un nuevo espacio cultural que sirve de centro para iniciativas artísticas y sociales, apoyando también causas benéficas como la salud infantil y la solidaridad. Actualmente se acababa de abrir la muestra ‘Venus’ en la que la artista portuguesa Joana Vasconcelos reinterpretaba con sus obras la inigualable alta costura del maestro italiano.
Giammeti, junto a Valentino desde la juventud en los años 60, fue la mente empresarial de Valentino. Se despidió en las redes sociales con un lacónico. ‘Forever’ (para siempre).
El patrimonio personal de Valentino Garavani incluye obras de arte y residencias y aunque su valor es difícil de estimar, se estima en aproximadamente 1.500 millones de euros, según los medios italianos.
“Un creador que enseñó a respetar a la mujer”
El empresario italiano Giancarlo Giammetti, recordó hoy a su socio y compañero de vida como un creador que “enseñó a respetar a la mujer” y a entender la moda como una expresión de belleza sin artificios ni excesos.
Ante la Fundación Valentino-Giammetti, en el centro de Roma, donde se prepara la capilla ardiente del modisto, el empresario dijo que él “enseñó a no ridiculizar nunca a la mujer con vestidos que no le pertenecían o que eran una especie de disfraz”, para Valentino la moda debía reconocerse “por lo que aporta a la mujer, no por lo que el diseñador quiere contar”.
Destacó que esa visión estética iba acompañada de una manera de entender la vida alejada del exhibicionismo, al asegurar que Valentino también enseñó “cómo vivir una vida importante en nuestro tiempo sin ser ridícula”, una referencia a su elegancia personal y a su discreción pública.
Giammetti recordó además una de las frases más célebres del creador, grabada en uno de los espejos de la fundación: “I love beauty, it’s not my fault” (“Amo la belleza, no es culpa mía”), una máxima que, dijo, sintetizaba su filosofía creativa y vital, centrada exclusivamente en la búsqueda de la belleza.
Tras conocerse la muerte del diseñador, Giammetti se despidió de él en redes sociales con un escueto mensaje —“Forever” (“Para siempre”)—, reflejo de una relación personal y profesional que se prolongó durante más de seis décadas y que fue clave en la construcción del imperio creativo y cultural de Valentino.
La capilla ardiente de Valentino se instalará mañana miércoles en la sede de su fundación y permanecerá abierta al público los días 21 y 22, antes del funeral previsto en la capital italiana el próximo viernes.




