Emotiva despedida para el músico y compositor Willie Colón en Nueva York

Nueva York, EU 10 mar (EFE). – Willie Colón fue despedido como vivió: con la música de salsa que llevó a todas partes del mundo y el aplauso de un público fiel que se congregó fuera de la catedral de San Patricio de esta ciudad para dar su último adiós al músico, compositor y productor, exintegrante de las legendarias Estrellas de Fania.
‘La murga’ o ‘La murga de Panamá’, como algunos la conocen, uno de sus grandes éxitos, que grabó en 1970 junto a Héctor Lavoe (con quien conformó uno de los binomios más importantes de la salsa), se escuchó con fuerza interpretada por una banda de trombones, instrumento que acompañó a Colón a lo largo de su exitosa carrera, cuando las puertas de la catedral se abrieron para dar paso al ataúd con los restos del artista, que falleció el pasado 21 de febrero.
Los aplausos de sus admiradores también se escucharon en la Quinta Avenida mientras cantaban, contorneaban sus cuerpos o movían sus pies al cadencioso ritmo de la música que interpretaban integrantes de su banda y otros músicos que se unieron al tributo, antes de que el artista fuera sepultado en una ceremonia privada tras dos días de velatorio.
Misa del obispo Espaillat
Los admiradores del músico llegaron de distintas partes de la ciudad e incluso desde Montreal, en Canadá. Davis Alvarado y su esposa, Yanice, viajaron a Nueva York junto a su hijo Ismael, de 9 años, para asistir al funeral.
“Tuve la suerte de conocerle, tomarme una foto con él y que me firmara un disco”, dijo Davis, quien al igual que su hijo llevaba una sudadera negra con la carátula de uno de sus discos.
Antes de que los seguidores dijeran adiós a Colón, que firmó su primer contrato a los 15 años y grabó su primer álbum dos años después, se celebró una misa en inglés y español en la catedral, donde el ataúd de madera con los restos del músico fue recibido a las puertas de la iglesia por el obispo Joseph Espaillat, de origen dominicano, quien encabezó la marcha hasta el altar.
Escoltando el ataúd iba un grupo de alguaciles del condado de Westchester, donde vivía el artista, que trabajó como voluntario y ocupó el cargo de “teniente sheriff“.
El servicio comenzó con el panegírico a cargo de sus hijos Diego y Alejandro Miguel, quien recordó que su padre soñó con celebrar su funeral en la catedral. “Lo logramos”, afirmó.
Espaillat se declaró un amante de la salsa, que escuchaba desde pequeño por influencia de su padre, quien le hablaba de Colón.
“Mi padre decía: ‘No hay trombón como ese, óyelo’”, recordó Espaillat, también originario de El Bronx, quien agradeció a la familia del músico por haberlo elegido para el servicio.
Espaillat culminó su mensaje diciendo: “Pronto llegará el día de mi suerte, sé que antes de mi muerte seguro que mi suerte cambiará”, en referencia al tema ‘El día de mi suerte ‘, otro éxito en la voz de Héctor Lavoe junto a Willie Colón.




