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Hacia una nueva vacuna contra la tuberculosis

La tuberculosis que mata cada año a más de un millón de personas podría ser atajada con una nueva vacuna para el 2029

24 de marzo Día Mundial de la Tuberculosis

Cd. de México, 23 mar (EFE). – De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2024 enfermaron de tuberculosis 10.7 millones de personas en el mundo y murieron 1.23 millones por esa causa, pese a ser una patología tratable y, en cierta medida, prevenible.

La buena noticia es que una nueva se encuentra en fases avanzadas de ensayos clínicos y aspira a ofrecer una mejor protección frente a la enfermedad, si los resultados de los ensayos clínicos son todo lo buenos que se espera, la nueva vacuna MTBVAC podría estar autorizada en 2029.

La nueva vacuna procede de un aislado clínico de humanos mientras que la vacuna actual tiene su origen en la bacteria que causa la tuberculosis en las vacas y fue descubierta en 1921 en Francia por el médico Albert Calmette y el veterinario Camille Guérin, por lo que se denomina Bacilo de Calmette-Guérin (BCG). Procede del “Mycobacterium bovis”.

Actualmente, el profesor Carlos Martín y su equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, España diseñaron la nueva vacuna contra la tuberculosis que, tras más de 30 años de trabajo, ya se encuentra en la última fase de los ensayos clínicos. Esta candidata a vacuna se denomina MTBVAC y procede del “Mycobacterium tuberculosis”, la bacteria que causa la enfermedad en humanos.

El desarrollo de una vacuna consta de una fase preclínica (estudios en laboratorio y animales) y de una fase clínica (ensayos en humanos). Los ensayos clínicos tienen, a su vez, varias fases: I, II a, II b y III. Es necesario superar con éxito cada una de ellas para poder comenzar la siguiente.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que afecta, sobre todo, a los pulmones. Está causada por la bacteria “Mycobacterium tuberculosis”, también conocida como bacilo de Koch. El 24 de marzo de 1882 el científico alemán Robert Koch anunció el descubrimiento del agente patógeno responsable de la tuberculosis.

La bacteria se transmite vía aérea, a través de las gotas procedentes de la tos o los estornudos de los enfermos. Si una persona las inhala, corre el riesgo de contagiarse. Sin embargo, contagiarse no significa necesariamente enfermar. “Cuando se produce el contagio, el sistema inmunitario se defiende contra la multiplicación de los bacilos.

En la mayoría de las personas, resulta eficaz y los gérmenes son eliminados o quedan en el organismo, pero controlados. Estas últimas son personas con infección tuberculosa latente, pero no enfermos. Sólo el 10% de las personas infectadas enferman a lo largo de la vida”, señalan los especialistas de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

La enfermedad se trata con antibióticos específicos, que están recomendados tanto para la infección como para la enfermedad propiamente dicha. Los más empleados son: rifampicina, isoniacida, pirazinamida y etambutol. “Estos fármacos deben tomarse a diario durante entre cuatro y seis meses para que resulten eficaces. Es peligroso suspender el tratamiento antes de tiempo o sin consejo médico, ya que los bacilos tuberculosos presentes en el organismo podrían adquirir resistencias farmacológicas”, destaca.

Cuando la tuberculosis no responde a los medicamentos habituales, se la denomina farmacorresistente. Puede tratarse con los llamados fármacos de segunda línea, pero son más caros y tienen más efectos secundarios. No obstante, también hay casos de resistencia a los fármacos de segunda línea. La tuberculosis farmacorresistente es un grave problema de salud pública.



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